Cómo hacer un presupuesto mensual (que sí vas a cumplir)
Un presupuesto no es apuntarlo todo: es decidir por adelantado a dónde va tu dinero. Cinco pasos para montarlo en una tarde y un método para que sobreviva más allá de enero.

Un presupuesto no es apuntarlo todo: es decidir por adelantado a dónde va tu dinero. Cinco pasos para montarlo en una tarde y un método para que sobreviva más allá de enero.
Paso 1: parte de tus ingresos reales
Tu presupuesto empieza en lo que de verdad llega a tu cuenta cada mes: nómina neta, ingresos variables por su media baja (no por el mejor mes), y sin contar pagas extra como si fueran mensuales. Si tus ingresos varían mucho, presupuesta con el mes malo y deja que los buenos den margen extra.
- Netos, no brutos: lo que llega a la cuenta
- Ingresos variables: usa la media de los 6 peores meses
- Las pagas extra son refuerzo de objetivos, no gasto corriente

Paso 2: saca la foto real de tus gastos
Antes de decidir a dónde debería ir tu dinero, mira a dónde se va: repasa los últimos 2-3 meses de movimientos y agrupa en tres bloques — fijos obligatorios (vivienda, suministros, cuotas), variables necesarios (comida, transporte) y prescindibles (ocio, suscripciones, compras). La sorpresa habitual: suscripciones olvidadas y el gasto hormiga de los pagos pequeños diarios.
- Repasa 2-3 meses de movimientos reales, no de memoria
- Tres bloques: fijos, variables necesarios y prescindibles
- Caza suscripciones olvidadas: son ahorro instantáneo

Paso 3: reparte con una regla simple
Con ingresos y gastos delante, asigna un destino a cada euro antes de que llegue. La regla 50/30/20 es el mejor punto de partida: 50% necesidades, 30% caprichos, 20% ahorro u objetivos. Si tus números de partida no encajan (vivienda cara, deudas), adapta los porcentajes pero mantén el principio: el ahorro tiene porcentaje fijo y sale primero, no 'lo que quede'.
- Usa la calculadora de la regla 50/30/20 como base
- El ahorro se aparta al cobrar, no a fin de mes
- Adapta porcentajes a tu realidad, pero no elimines el bloque de ahorro
Paso 4: automatiza lo importante
Un presupuesto que depende de tu fuerza de voluntad diaria acaba cediendo. El truco es que las decisiones importantes ocurran solas: transferencia automática al ahorro el día después de cobrar, recibos domiciliados agrupados a principios de mes, y una cuenta o tarjeta separada para el gasto libre del mes, para que el tope se vea solo.
- Transferencia automática al ahorro nada más cobrar
- Recibos agrupados a principio de mes: sin sustos a día 25
- Gasto libre en cuenta o tarjeta aparte: el límite se autovigila
Paso 5: revisa 3 cifras una vez al mes
El presupuesto no se cumple el día que lo montas sino el día 30 de cada mes. Pero la revisión debe ser corta o la abandonarás: basta con tres cifras — cuánto entró, cuánto salió y cuánto fue a ahorro/objetivos. Si un bloque se pasó, ajusta el del mes siguiente; un presupuesto es un ser vivo, no una sentencia. mPF te hace esta parte sola: conecta tus cuentas, clasifica los gastos y te enseña tu presupuesto real frente al plan, cada mes.
- Revisión mensual de 10 minutos: entró, salió, ahorrado
- Ajusta el mes siguiente en vez de castigarte por este
- En mPF la foto se hace sola: tú solo decides los ajustes
Perguntas frequentes
¿Cada cuánto reviso el presupuesto?
Una revisión corta al mes (las tres cifras: ingresos, gastos, ahorro) y una revisión de fondo cada trimestre para recolocar porcentajes, revisar suscripciones y actualizar objetivos. Más frecuencia suele sobrar y acaba quemando.
¿Presupuesto en papel, Excel o app?
El mejor sistema es el que mantengas. El papel y el Excel funcionan si eres muy constante apuntando; su punto débil es que dependen de ti cada día. Una app conectada a tus bancos como mPF elimina justo esa parte: los datos llegan solos y tú solo decides. Si vienes de Excel, tenemos una comparativa específica sobre el salto.
¿Y si mis ingresos son variables?
Presupuesta sobre tu mes malo (la media de los peores 6 meses) y trata todo lo que supere esa base como extra con destino fijo: primero colchón, luego objetivos. Así los meses buenos aceleran tus metas en vez de inflar tu nivel de vida, y los malos no rompen el sistema.
¿Qué hago con los gastos anuales (seguros, IBI, matrículas)?
Divídelos entre 12 y trátalos como un gasto fijo mensual que va a una hucha aparte ('provisiones'). Cuando llegue el recibo grande, el dinero ya está esperando. Es el antídoto contra el clásico 'este mes ha sido malo': casi nunca es mala suerte, es un anual no provisionado.
El presupuesto que se mantiene es el que no hay que rellenar
La mayoría de los presupuestos mueren en la tercera semana, cuando toca apuntar los gastos a mano. mPF los categoriza solo desde tus cuentas y te enseña cuánto llevas gastado en cada partida.
Gratis y sin tarjeta. Se abre en el navegador — también está en iPhone y Android.
Preferes começar com calma?
Enviamos-te o Kit de Organização Financeira em PDF: os modelos e a checklist para pores as contas em ordem ao teu ritmo. Grátis e sem teres de te registar em nada.